ORIGEN DE LAS CREPAS
Quizá haz comido un sinfín de crepas en toda tu vida, pero alguna vez te haz preguntado ¿de dónde vienen? Es decir, claro que su origen es francés, pero si nos vamos un poco más atrás podremos conocer más de este platillo que puede ser dulce o salado.
La palabra crepe, crep o crepa viene del francés crêpe, y éste a su vez del latín crispus, ‘crespo”. Este platillo está hecho fundamentalmente de harina de trigo, con la que se elabora una masa en forma de disco. Se sirve habitualmente como base de un plato o postre aplicándole todo tipo de ingredientes dulces o salados.

Los ingredientes que más usamos para las dulces son chocolates, frutas, mermeladas y queso crema. Si de las saldas hablamos pueden ser de cualquier quisado que se te ocurra, al menos así es en México. Generalmente hay dos tipos: crepes dulces, con base de harina de trigo, y crepes hechos con harina de alforfón. Se obtiene por la cocción de la pasta extendida en forma de disco y cocinada por sus dos caras, en una sartén o en algo más específico como una crepera (un aparato específico para obtenerlas de forma más cómoda).

Las crepes son originarias de la región de Bretaña, al oeste de Francia, en donde se llaman krampouezh; actualmente es un plato consumido a diario en todo el país, especialmente en el Chandeleur o Fiesta de la Candelaria (2 de febrero), como parte de la tradición local (habitualmente se sirven acompañados de sidra). En esta región francesa se distinguen dos platos parecidos: las crêpes elaboradas con trigo candeal y generalmente reservadas a los dulces y las galettes elaboradas con trigo sarraceno o alforfón, en general reservadas a rellenos salados. Éste tipo de trigo oscuro fue traído a Europa de China y a su paso por Europa Oriental dio origen a una comida similar, los blinis.

En Europa Central, se llama palačinka (República Checa, Serbia, Croacia), palatschinken (Austria), palachinca (Bulgaria) o palacsinta (Hungría), términos todos derivados del latín placenta. Según los estudios realizados, el origen de este plato yace en la época del Imperio Romano, y las naciones que surgieron en sus antiguas provincias eventualmente continuaron preparandolo a través de los siglos. En la mayoría de las regiones alemanas es pfannkuchen y en neerlandés pannenkoeken (que proviene de unir las palabras ‘sartén’ y ‘torta’).

En España se suelen acompañar con nata montada, mermelada, azúcar, chocolate o embutido (generalmente jamón de York y queso) como desayuno o merienda en cafeterías y restaurantes. En Galicia y Asturias son, tradicionalmente, típicas de los carnavales. En Galicia se denominan filloas o freixós y Asturias fayuelos o frixuelos.
No esperes más y organiza tu próximo viaje a Francia para robar este increíble platillo.